"Dreaming of you" está incluida en el álbum debut de la banda. Un disco de los fijos que siempre recomiendo a todo el mundo (ideal para empezar el día). Y de momento nadie se ha quejado.
“Butterfly House” (Deltasonic-Nuevos Medios, 2010) es el título del sexto y último trabajo de los ingleses The Coral, quienes regresan con una nueva dosis de su particular mezcla de folk, rock y psicodelia sesentera. El álbum ha sido producido por John Leckie (The Stone Roses, The Verve, Radiohead, Pink Floyd) y junto a la edición normal se ha publicado también otra limitada que incluye un segundo cd con cinco canciones extras. Particularmente considero, y no sé el motivo, que esta banda de Liverpool no han logrado alcanzar un éxito tan mediatico como otros grupos británicos. Una pena que no sean muy conocidos entre el gran público, pues desde su homónimo debut del 2002 la banda siempre ha entregado estupendos álbumes y grandes canciones. Vale, no estamos ante un trabajo tan enérgico, divertido, positivo y fresco como aquel disco debut (para mi el mejor), pero después de varias escuchas puedo afirmar que quizá esta nueva entrega se encuentra casi a la misma altura. Y nada mejor para demostrarlo que disfrutar con un par de temas del nuevo disco, del que podía haber elegido unos cuantos porque contiene una buena cantidad de canciones contagiosas y pegadizas que uno no puede dejar de tararear (“More Than a Lover”, “Green Is the Colour”, "Shanhills", "North Parade"...).
Actuarán en Madrid el 10 de noviembre (Sala Caracol) y el 11 en Barcelona (Sala Razzmataz).
Corría el año 1969 y la discográfica de David Bowie, en un intento de que el artista inglés calara en la audiencia italiana, decidió publicar un single con la que se suponía debía ser una adaptación al italiano de su famoso "Space Oddity". Y digo se suponía, pues Bowie la grabó sin saber qué estaba cantando. Dando por hecho que era una adaptación, cuando en realidad se trataba de una letra completamente distinta que narra una historia de amor entre una pareja. Pasa por no informarse.
Años más tarde, la canción fue incluida en un recopilatorio titulado "Rare" publicado a finales de 1982. Un álbum que mi padre le regaló a mi hermano mayor por Reyes del 83. Bueno, en realidad su intención era regalarle otro disco que también vio la luz ese mismo año, el famoso “Thriller” de Michael Jackson. Pero por lo visto estaba agotado en todos lados. El tío de la tienda se lo vendió a mi progenitor, quien le creyó, como un disco similar al “Thriller“. Pasa por no informarse. De todos modos le hizo un favor pues a mi hermano, al igual que a mi, nos gustaba más Bowie. Y sin desprestigiar a Jackson, quien tiene cosas que me gustan. Que la última vez que abrí la boca casi se produce mi linchamiento. Al menos mi hermano se libró. No como yo.... un año más tarde me lo regaló por mi cumpleaños. Creo que lo hacía porque en realidad al que le gustaba la música de Michael era a él y trataba que por casa sonara algo distinto al Heavy Metal o demás sonidos rockeros y potentes a los que por aquel entonces estábamos enganchados. Un claro intento de que sus angelitos se volvieran normales.
Bueno, “Rare” recopilaba una serie de rarezas de las que en su mayoría sólo se habían publicado como caras b de diversos singles. El álbum no es de los más famosos de Bowie, pasó desapercibido y en todos los sitios siempre le puntúan bastante mal. Incluye temas como “Round and Round” (versión del “Around and Around“ de Chuck Berry), “Amsterdam” (versión de la canción de Jacques Brel), una increíble versión del "Holy, Holy" o “Helden” (versión del famoso “Heroes” con letra en alemán). Nunca ha sido reeditado en cd, por lo que supongo (y es un suponer) puede ser en un producto de coleccionismo. Por los buenos momentos que pasamos con el álbum (sobre todo al escuchar este "Ragazzo Solo, Ragazza Sola"), para mi es un disco deseado. Un día de estos se lo pido prestado a mi hermano y no se lo devuelvo.
Pues na´, ahí va la cancioncilla, incluida en la edición especial publicada a finales del año pasado que conmemora el 40 aniversario del “Space Oddity“.
La mia mente ha preso il volo Un pensiero, uno solo Io cammino mentre dorme la citta'
I suoi occhi nella notte Fanali bianchi nella notte Una voce che mi parla chi sara'?
Dimmi ragazzo solo dove vai, Perche' tanto dolore? Hai perduto senza dubbio un grande amore Ma di amori e' tutta piena la citta'.....
No ragazza sola, no no no Stavolta sei in errore Non ho perso solamente un grande amore Ieri sera ho perso tutto con lei
Ma lei I colori della vita Dei cieli blu Una come lei non la trovero' mai piu
Ora ragazzo solo dove andrai La notte e'un grande mare Se ti serve la mia mano per nuotare Grazie ma stasera io vorrei morire Perche' sai negli occhi miei C'e' un angelo, un angelo Che ormai non vola piu' che ormai non vola piu' Che ormai non vola piu'
C'e' lei I colori della vita Dei cieli blu Una come lei non la trovero' mai piu
Así se titula el reportaje de Diego Manrique publicado en el periódico El País del pasado día 25 de abril donde cuenta como el FBI y otras ramas del Gobierno estadounidense investigaron a intérpretes de rock, folk o pop; tal y como narra el historiador italiano Mimmo Franzinelli en su reciente libro Rock & servizi segreti. No es que venga a descubrir nada nuevo, pues de todos es sabido de lo que era capaces el gobierno, servicios secretos y la Comisión de Actividades Antiamericanas. No vamos a ponernos a hablar de su particular "caza de brujas". Aun así espero no olvidarme de pillar este libro si alguna vez lo editan en España.
Una de las partes del reportaje que me han resultado más graciosas (pero por las cosas que me dan por pensar) es este párrafo que pongo a continuación:
"Grace Slick, cantante de Jefferson Airplane, estudió con la hija de Richard Nixon; invitada a la Casa Blanca, se presentó con el activista Abbie Hoffman: planeaban deslizar LSD en la copa del presidente".
De haberse materializado estoy convencido que Nixon hubiese visto la luz y habría dimitido (pero por otros buenos motivos), no sin antes convertirse en hippie, legalizar ciertas drogas, retirar de la noche a la mañana las tropas de Vietnam y mandar celebrar por decreto presidencial un nuevo Verano del Amor y tener la oportunidad de vivirlo en sus propias carnes. Imaginarmelo con camisa de colores, pantalones de campana, una cinta en el pelo y una flor en cada oreja bailando flipado al ritmo de la música mientras exclama el famoso ¡haz el amor y no la guerra! .... me parto. ¡Una pena que no pudieran llevar a cabo el plan!.
Claro, también cabe la posibilidad de que le hubiese dado un mal viaje, pero no creo que fuera tan chungo como el que tuvo al contratar a ciertos colaboradores responsables de las escuchas, espionaje, sabotaje (y el escándalo que suposo) en la Sede Central del Partido Demócrata.